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Un monopie Leofoto está pensado para aportar apoyo con poco volumen en fotografía de naturaleza, deporte, viaje o vídeo. Para acertar conviene contrastar peso, carga, altura, longitud plegada, número de secciones, tipo de bloqueo y compatibilidad con rótulas o bases de apoyo.
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Un monopié Leofoto es, ante todo, un tubo de carbono grueso: la marca, que en trípodes se ha hecho un sitio en la gama alta con fibra de diez capas, piezas mecanizadas en aluminio y tolerancias muy ajustadas, aplica lo mismo a sus soportes de una pata y los dimensiona pensando en el fotógrafo de fauna y deporte que pasa la jornada con un 500 o un 600 mm apoyado. Los tubos superiores van de 28 a 40 mm según la serie, los cierres son de rosca con juntas tóricas que sellan contra el polvo y la arena, y la corona superior es una pieza de metal ancha que transmite el peso sin holguras. En esta página reunimos los que trabajamos en Equipa tu Cámara, con las cifras que hemos medido en tienda.
Un monopié Leofoto para cámara se elige por el diámetro del tubo antes que por la carga declarada, porque en esta marca la carga suele ser generosa en todas las series y lo que cambia es la rigidez. Para un cuerpo sin espejo con un 70-200 mm o un 100-400 mm bastan 28 o 32 mm; para un 500 o un 600 mm f/4 sobre cuerpo profesional, 36 o 40 mm, que es donde la marca se distingue de casi todas las demás. A partir de ahí se decide el número de secciones (cuatro para rigidez, cinco para viajar) y la rótula, que en este tipo de uso casi siempre es de inclinación. Si vienes de la página de trípodes de la marca, encontrarás aquí el mismo carbono y los mismos cierres en un formato de una pata.
La razón de que un soporte de esta marca con tubo grueso compense con teleobjetivos largos es física: un soporte de una pata no tiene la base triangular de un trípode y toda su rigidez lateral depende de la sección del tubo y de la calidad de las uniones. Un 600 mm f/4 con cuerpo pasa de 4,5 kg y genera, con la pata ligeramente inclinada, un par que hace flexionar las secciones finas; a 600 mm, cualquier flexión se ve en el visor como un temblor que no se detiene. Con un tubo de 36 o 40 mm de diez capas, esa flexión es prácticamente invisible, y el fotógrafo puede seguir un ave en vuelo con la pata apoyada sin que el encuadre baile.
El peso de esa rigidez está contenido: un modelo de 36 mm y cuatro secciones ronda los 800 o 900 gramos, menos que muchos soportes de aluminio de menor diámetro. Para equipos medios, las series de 28 y 32 mm pesan entre 450 y 650 gramos y pliegan por debajo de 55 cm, con la misma corona mecanizada y los mismos cierres que las grandes, y son las que recomendamos al fotógrafo de deporte con un 70-200 mm f/2.8 o al de naturaleza que camina mucho.
Todo monopié Leofoto para cámara usa cierres de rosca, y esa elección tiene sentido en el uso al que están destinados. Un cuarto de vuelta abre y cierra cada sección; las juntas tóricas internas impiden que la arena, el barro o el agua salada entren en los tubos, y no hay palancas que se enganchen con la vegetación o la ropa del hide. Para abrir todas las secciones a la vez basta con sujetar los cuatro cierres con la mano y girar en un solo gesto, algo que con práctica es tan rápido como una palanca.
El mantenimiento es sencillo: tras una salida a la playa o al barro, extender las secciones, aclarar con agua dulce, secar y montar. Dos o tres veces al año conviene desenroscar cada cierre por completo, limpiar la junta y el tubo con un cepillo suave y volver a montar sin lubricante, que atrae el polvo. Si una junta se gasta, la marca la vende como repuesto y el cambio lleva un minuto. Es la parte del soporte que más trabaja, y cuidarla es lo que hace que dure años. Un detalle que conviene conocer: si una sección se resiste a girar tras una jornada en la playa, no hay que forzarla con herramientas; basta con sumergir el cierre en agua tibia unos minutos para disolver la sal y volver a intentarlo a mano. Forzar con alicates deforma la rosca y obliga a cambiar la pieza.
Para fotografía con teleobjetivo, la rótula natural de un soporte de una pata es la de inclinación: un solo eje que bascula hacia delante y hacia atrás, sobre el que se monta el collar del objetivo, que a su vez gira para pasar de horizontal a vertical. La marca fabrica rótulas de este tipo en aluminio mecanizado con mordaza Arca-Swiss, y también rótulas de bola compactas para quien monta un cuerpo con objetivo sin collar. La rosca superior de cada monopié Leofoto es de 3/8 de pulgada, la estándar de las rótulas, y acepta las de cualquier fabricante.
En algunas series, el pie de goma se puede sustituir por una base pequeña de tres patas que mantiene el conjunto en pie unos segundos y permite pivotar la pata para vídeo; es un accesorio, no viene incluido en todos los modelos, y en la ficha indicamos si lo admite y qué rosca tiene el pie para montarlo. Hay también fotógrafos que usan el soporte como bastón en rutas de montaña, con la correa de muñeca y la empuñadura de espuma que llevan algunas series; funciona, pero conviene no apoyar todo el peso del cuerpo con la cámara montada. Para vídeo con paneos frecuentes recomendamos combinarlo con una rótula fluida pequeña, pero quien grabe más de lo que fotografía encontrará kits más completos en las páginas de Benro, Manfrotto o SmallRig.
Quien ya tiene un trípode sistemático de la marca suele preguntarnos si le merece la pena añadir un soporte de una pata, y la respuesta depende de cómo se mueve el sujeto. Para aves posadas, fauna en un comedero o un hide fijo, el trípode con rótula gimbal es imbatible: la cámara se queda quieta, el fotógrafo espera y solo toca el equipo para disparar. Para aves en vuelo, deporte, fauna que se desplaza o rutas en las que se cambia de posición cada pocos minutos, un monopié Leofoto para cámara con rótula de inclinación es más rápido de mover, más ligero de llevar y deja seguir al sujeto girando el cuerpo, con la mayor parte de la estabilidad que da un trípode a velocidades de 1/500 o más rápidas.
La combinación que más se repite entre los fotógrafos de naturaleza que nos compran es tener las dos cosas: trípode para la espera y soporte de una pata para la ruta. Si solo se puede tener uno y el teleobjetivo pasa de 500 mm, recomendamos empezar por el trípode; si el objetivo es un 100-400 o un 150-600 mm y se camina mucho, por el de una pata.
La altura máxima de los modelos de la marca va de 155 a 180 cm, y como en cualquier soporte de una pata, conviene trabajar sin la última sección extendida, que es la más fina. Con la rótula de inclinación (unos 8 cm) y el collar del objetivo (otros 5 a 10), una persona de 1,75 m necesita un soporte que llegue a 140 o 150 cm sin la última sección; en las series de cuatro secciones de la marca, eso se cumple holgadamente. Las versiones de cinco secciones del monopié Leofoto para cámara son la opción de viaje: pliegan hasta 45 o 50 cm, caben en el lateral de una mochila y siguen siendo rígidas para equipos medios.
En las fichas damos la altura medida con cinta en las dos posiciones (completa y sin la última sección), la longitud plegada, el diámetro de cada sección y el peso en báscula con el pie puesto, porque son las cifras que permiten comparar con los soportes de otras marcas de esta subcategoría sin depender de la nomenclatura de cada fabricante.
Con cada monopié Leofoto que entra en catálogo hacemos una prueba de torsión que no hacemos con las marcas de entrada, porque es donde la marca promete más: con las secciones extendidas y bloqueadas, sujetamos la corona con una mano, apoyamos el pie y giramos; en una unidad bien ajustada no hay holgura perceptible. Después montamos un cuerpo con un 150-600 mm, inclinamos la pata 20 grados y comprobamos que ningún cierre cede y que la flexión no se ve en el visor a la focal máxima. Y verificamos que las juntas de los cierres están en su sitio y que cada sección gira con la misma resistencia, señal de que vienen bien lubricadas de fábrica. Si una unidad no pasa alguna de las tres pruebas, vuelve al distribuidor y no llega a la web, aunque eso nos deje sin stock unos días.
En Monopies, las cuatro marcas con página propia cubren usos diferentes. La de esta página es la de los tubos más gruesos y el carbono más rígido, para teleobjetivos largos y uso intensivo en exterior, con cierres de rosca sellados; cuesta más que Benro y tiene menos kits de vídeo que Manfrotto o SmallRig. Benro ofrece la mejor relación entre precio y carga y la gama más amplia de kits con base; Manfrotto, la mecánica más contrastada y la red de repuestos más antigua; SmallRig, el enfoque de vídeo de creador con base hidráulica. Si tu objetivo más pesado pasa de 3 kg o fotografías aves en vuelo, esta es tu página.
El fotógrafo de aves y fauna con un 500 o un 600 mm, con un monopié Leofoto de 36 o 40 mm y rótula de inclinación, que es la combinación que más vendemos de la marca. El de deporte profesional que pasa el partido en la banda con un 400 mm f/2.8, con el mismo tubo grueso. El de naturaleza que camina con un 100-400 mm y quiere un apoyo ligero, con la serie de 28 o 32 mm. Y el que fotografía en la costa, en la montaña o en el barro y necesita cierres que no dejen entrar la arena. Si no te ves en esa lista, dinos cámara, objetivo y dónde lo usas y te decimos qué serie te conviene.
Los soportes Leofoto se venden con la garantía legal de tres años del consumidor en España y con la garantía comercial ampliada que la marca anuncia, en las condiciones que recoge cada ficha. Juntas, pies, puntas y coronas tienen recambio, y los conseguimos a través del distribuidor oficial. Los pedidos salen de nuestro almacén hacia toda España en el plazo indicado y se pueden devolver dentro del plazo legal si el producto llega completo. Con esta marca la decisión se reduce al diámetro del tubo que pide tu objetivo más pesado; el resto viene de serie.
Porque un soporte de una pata no tiene la base triangular de un trípode y toda su rigidez lateral depende de la sección del tubo. Con un 600 mm f/4 y la pata inclinada, una sección fina flexiona y el temblor se ve en el visor; con un tubo de 36 o 40 mm de carbono de diez capas, esa flexión es prácticamente invisible.
Para equipos de hasta 2 kg bastan 28 o 32 mm; para teleobjetivos de más de 4 kg, 36 o 40 mm.
Uno de tubo superior de 36 o 40 mm y cuatro secciones, con rótula de inclinación sobre la que se monta el collar del objetivo. Pesa en torno a 800 o 900 gramos, menos que muchos soportes de aluminio de menor diámetro, y aguanta el par de un equipo de más de 4,5 kg sin flexión visible.
Con cinco secciones la última es demasiado fina para ese peso; las de cinco son las de viaje para equipos medios.
Tras una salida con arena, barro o agua salada, extender las secciones, aclarar con agua dulce, secar y montar. Dos o tres veces al año, desenroscar cada cierre, limpiar junta y tubo con un cepillo suave y montar sin lubricante, que atrae el polvo.
Si una sección se resiste tras la playa, sumergir el cierre en agua tibia unos minutos para disolver la sal; nunca forzar con alicates. Las juntas se venden como repuesto.
Para teleobjetivos con collar, una rótula de inclinación de un solo eje; la marca las fabrica en aluminio mecanizado con mordaza Arca-Swiss. Para cuerpos con objetivos sin collar, una rótula de bola compacta. La rosca superior es de 3/8 de pulgada y acepta rótulas de cualquier fabricante.
Para vídeo con paneos frecuentes, una rótula fluida pequeña; quien grabe más de lo que fotografía tiene kits más completos en otras marcas de la subcategoría.
En algunas series el pie de goma se puede sustituir por una base pequeña de tres patas que mantiene el conjunto en pie unos segundos y permite pivotar la pata. Es un accesorio que no viene en todos los modelos; en la ficha indicamos si lo admite y qué rosca tiene el pie.
La gama de la marca está pensada sobre todo para fotografía; para vídeo con base hidráulica o fluida, mira las páginas de SmallRig, Manfrotto o Benro.
Para aves posadas, comederos o hides fijos, el trípode sistemático con rótula gimbal: la cámara se queda quieta mientras se espera. Para aves en vuelo, rutas o fauna que se desplaza, el monopié con rótula de inclinación: más rápido de mover, más ligero y deja seguir al sujeto girando el cuerpo.
Muchos fotógrafos de naturaleza tienen los dos; si solo se puede uno y el objetivo pasa de 500 mm, empezar por el trípode.
Las series de 28 y 32 mm pesan entre 450 y 650 gramos y pliegan por debajo de 55 cm en cuatro secciones; las de cinco secciones bajan a 45 o 50 cm y caben en el lateral de una mochila. Mantienen la misma corona mecanizada y los mismos cierres sellados que las grandes.
Son las que recomendamos al fotógrafo de deporte con un 70-200 mm f/2.8 o al de naturaleza que camina mucho con un 100-400 mm.
Algunas series llevan empuñadura de espuma y correa de muñeca y funcionan como apoyo en rutas. Conviene no cargar todo el peso del cuerpo con la cámara montada, y recoger las secciones finas para que el apoyo sea rígido.
Si la intención principal es caminar, un bastón de trekking dedicado sigue siendo más cómodo; el soporte cumple para tramos puntuales.
Tiene los tubos más gruesos y el carbono más rígido de la subcategoría, con cierres de rosca sellados, pensado para teleobjetivos largos y uso intensivo en exterior. Cuesta más que Benro y tiene menos kits de vídeo que Manfrotto o SmallRig.
Si tu objetivo más pesado pasa de 3 kg o fotografías aves en vuelo, es la marca indicada.
Una de torsión con las secciones bloqueadas (sujetando la corona y girando, sin holgura perceptible), otra de carga con un 150-600 mm y la pata inclinada 20 grados mirando la flexión en el visor a la focal máxima, y una revisión de juntas y de la resistencia de giro de cada sección.
La unidad que no pasa alguna de las tres vuelve al distribuidor y no llega a la web.
En esta marca la elección se decide por el diámetro del tubo que pide el objetivo más pesado: 28 o 32 mm para equipos medios y rutas, 36 o 40 mm para 500 y 600 mm. El carbono de diez capas, los cierres sellados y la corona mecanizada vienen de serie en todas las series; lo único que hay que añadir es una rótula de inclinación y, si la jornada acaba en la playa, diez minutos de agua dulce.